¿Algún periodista serio podría hacer un análisis estrictamente mediático sobre esto?
Las cosas se dieron así:
En 1998, el manabita Camilo Jalca trabajaba en la empresa "Arquitectura" hasta que se fue a trabajar con Humberto Alvarado. En esa época, Martín Echeverría (pariente de Alvarado) formalizó su actividad como transportista y obtuvo sus primeros contratos. En 2004, Jalca frecuentaba la distribuidora de gas de la familia del manabita Carlos Mendoza, quien en ese tiempo se dedicaba al transporte (fue transportista del Programa Mundial de Alimentos), y lo conocía desde antes.
Carlos Mendoza (hermano de la vicealcaldesa de Portoviejo, de PSP) y Luís Villavicencio (que fue yerno de Galo Naula, ex presidente del BNF en 2007) obtienen sus primeros contratos particulares de transporte con el BNF en 2007. Mendoza hacía negocios en Guayaquil y como no conocía bien la ciudad, pedía a Jalca que le diera servicio de taxi. Mendoza no firmaba contratos con Camilo, no le pagaba el seguro social, y no le pedía factura por los viajes. En 2008, Camilo empezó a trabajar en EDECER, y en 2011, José Alvarado lo contrató como chofer personal para poderlo asegurar, ya que la empresa había sido liquidada.
Mendoza y Villavicencio siguieron obteniendo contratos, conocieron a Echeverría y a su esposa, que se encargaba de los asuntos administrativos, y ocasionalmente trabajaron juntos. Echeverría trabajó con ellos cuando hizo su último trabajo con una instancia estatal en 2009. La ley obligaba a a los transportistas a formalizar los negocios, y para formalizar el suyo, Echeverría había recibido la ayuda de José Alvarado. Luego se percató de que no era empresario, sino transportista, así que decidió seguir en lo suyo. Ahora se dedica a transportar madera y tiene un taller. Su primer vehículo lo compró en 1995. En esa época, el presidente era Sixto Durán Ballén. El detalle es irrelevante, pero que ayudará a fomentar la paranoia.
Mendoza y Villavicencio son transportistas al igual que Echeverría, pero ellos se propusieron convertirse en empresarios. Crearon VIALMESA en 2010 para poder expandirse. En esa época, había un tercer socio que quería participar, pero no pudo porque quería evitar inconvenientes con el sistema financiero. Mendoza pidió a Jalca que fuera accionista de la empresa del 9 de abril al 30 de julio, y en ese lapso, VIALMESA no tuvo ingresos económicos por contratos con el Gobierno. Jalca no recibió utilidades por los $272 en acciones de las que formalmente era propietario, ni hizo contratos con el Gobierno. Como vendió las acciones, el incremento patrimonial de VIALMESA y los contratos que la empresa ganó en subasta inversa a partir de noviembre de 2010, y con empresas privadas, no tuvieron incidencia en la economía de Camilo Jalca, ni de su jefe. En serio, hay quienes piensan que si uno fue accionista una vez, lo será para siempre, aunque venda todas sus acciones.
En octubre de 2011 VIALMESA recibió asesoría de José Alvarado luego de enterarse de que él había ayudado a Echeverría a formalizarse. Para entonces, la esposa de Martín Echeverría era la jefe de personal de la empresa (ya conocían su trabajo y decidieron contratarla). José recomendó una serie de estrategias y salió a los pocos meses. Ahora trabaja con su suegro en importación de repuestos.
Ahora veamos lo que logró el poder mediático
El 28 de mayo de 2012, El Universo publicó una nota en la que informaba que últimamente, todos los contratos de la UNA habían sido logrados por VIALMESA. En la nota, El Universo indicó que “Según la Superintendencia de Compañías, al 28 de noviembre del 2011, VIALMESA tiene dos accionistas, Villavicencio y Mendoza. Pero en su origen aparece un tercer socio fundador, Camilo Jalca Villegas, el chofer personal de José Alvarado Echeverría, hijo del secretario Nacional de Comunicación, Fernando Alvarado Espinel”.

El Universo aclaró en el mismo párrafo que Jalca había dejado de ser accionista, pero puso un recuadro de los fundadores de la empresa y hasta publicó la foto de su casa. Diario El Comercio publicó que "Empresa del chofer del hijo de Fernando Alvarado monopoliza transporte de urea, denuncian". El Comercio mintió y prácticamente sentenció.
En un solo reportaje publicado el viernes 3 de junio, el asambleísta andrés páez afirmó que se trataba de un monopolio de la familia Alvarado. enrique herrería habló de corrupción, sin explicar claramente en qué consistía. césar rodríguez habló de "redes de testaferrismo". Ninguno de ellos presentó evidencias de sus graves acusaciones.
Estas mentiras desviaron el debate con respecto a los contratos de VIALMESA. Fueron aprovechadas por decenas de tuiteros, periodistas y políticos opositores, como el asambleístagalo lara y el huido fernando balda, militantes de sociedad patriótica.
El abogado joffre campaña daba a entender que Jalca seguía siendo accionista de VIALMESA y que había corrupción en ese caso. Martha Roldós dijo "Rafael para el Pueblo, #Vialmesa para los Alvarado".
Varios periodistas y articulistas también se hicieron eco de las mentiras, y hasta tergiversaron más las cosas. Pasaron de los comentarios irrelevantes de lula garay a las acusaciones indirectas y tergiversaciones de carlos jijón, y los malentendidos y mentiras de Marcela Noriega. francisco santana habló de milloncitos, y de hacerse chofer de algún hijo de algún alvarado. wilson cabrera llegó a asegurar que el Gobierno quería que la selección Ecuador ganara a Argentina para sepultar el caso VIALMESA. El hijo de carlos vera, el articulista y tuitero xavoviz, el columnista de la república héctor yépez, nicolás pérez, y otros, ironizaban con el asunto, sin preocuparse de afectar el honor de Camilo Jalca, vulnerar su derecho a la presunción de inocencia, o incluso, exponer su integridad física.
Los trolls opositores estuvieron felices. Se dedicaron a atacar al gobierno, a Jalca, a funcionarios y sus familiares. Unificaron el linchamiento mediático contra Camilo, insistiendo en que es accionista de una compañía que factura millones y se ha enriquecido.
Esta reacción de la tuitósfera era de esperarse. Basta recordar cómo se pusieron cuando pensaron que anonymous había hackeado a @lolacienfuegos, y la forma en que trataron de justificar el ridículo que hicieron.
No se trata de qué se diga, sino de cómo se lo cuente. La nueva super investigación de diario El Universo se ha librado de los chismes y mentiras que caracterizaron, por ejemplo, a los datos que soltó en la investigación trucha sobre Irina Cabezas, pero aún cae en las imprecisiones y en ser tendenciosos, al punto de tener a sus lectores engañados con respecto a lo que sucede. Incluso a periodistas (bueno, asumamos que esos periodistas están equivocados, y no que mienten a propósito).
Hasta donde se sabe, los contratos son legales, VIALMESA no es una empresa fantasma y no se ejerció presiones en la obtención de los mismos, pero en vista de la atención que han levantado, debería investigarse bien la forma en que ganaron las subastas, las condiciones en que se presentaron los otros oferentes, si alguien ejerció alguna presión para que se de los contratos a VIALMESA, y quién ejerció esa presión.
Mientras tanto, ni siquiera sabemos qué opina camilo jalca sobre este asunto, o si de establecerse que VIALMESA obtuvo los contratos de forma ilícita, lo culparían de algo ilegal. No importa.
Ya veremos si algún día debaten en serio sobre el linchamiento mediático y social. Si algún delincuente se cree las mentiras de las #bestiassalvajes y secuestra o asalta a Camilo, ¿de quién sería la culpa?
Por cierto, es común comprar empresas ya constituidas. ¿saben los compradores quiénes fueron sus socios fundadores?
Ante la avalancha de comentarios, vale preguntarse si estarían de acuerdo en que ningún familiar de funcionarios públicos trabaje en ninguna instancia de Gobierno o en empresas privadas que tengan contratos con el Gobierno. Incluso habría que preguntar si estarían de acuerdo con que un familiar de funcionario público asesore a una empresa que planee contratar con el Gobierno. ¿Hasta dónde se podría limitar el derecho al trabajo?
Lo que ya no tiene caso preguntar es si en algún momento dejarán las mentiras y tergiversaciones de lado. Pareciera que la intención es lanzar escándalo tras escándalo, esperando que el Gobierno se desgaste más que los mentirosos.











